Arte — 29 noviembre, 2010 at 12:35 pm

Aquí tenéis a Iqra, la nieta de Gulam, en Cachemira

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Este vídeo os puede servir para que os hagáis una idea de lo saladísima que era. Cada vez que me veía un pelín decaído, me sacaba una sonrisa. El primer día, bailando las canciones de la tele, me subía por las paredes: ¡qué graciosa! Lástima que hubiera tan poca luz en el salón… La grabé al día siguiente, en el jardín. Una hadita musulmana. (Le enseñé yoga y el Om… a una india!! Claro que era musulmana, claro, y de yoga no sabía ná).
PD: Siento que esté mal orientado, pero es que la gracia era verla entera, moverse, y no puedo ahora mismo girar la imagen.

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