Opinión y Noticias Externas — 30 abril, 2011 at 8:36 am

«Bichos» espirituales y espíritus intrusos, una explicación para casi todo

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Los que hayáis podido ver la entrevista a Antonio Calderón, tras la sesión de DMC que me hizo, habréis llegado a la parte más interesante de su terapia, y sin duda la más polémica: los «okupas espirituales» o «bichos».

La tesis de este inusual psicólogo que ha llegado a demostrar la realidad física del dolor emocional es que el 90% de la población tiene «bichos» o entidades espirituales que conviven con su propio Ser.

Siento que hay un antes y un después cuando nos abrimos a esta afirmación que, por otra parte, entronca de manera clara con el mensaje macrocósmico que venimos manejando desde hace tiempo: que el Planeta Tierra finaliza en estos 19 meses venideros el reinado de la Oscuridad y las Fuerzas del Mal.

Las contundentes afirmaciones de Antonio Calderón nos ofrecen una explicación lógica para cantidad de problemas irresolutos por la psicología clásica, y que parten todos ellos de un absurdo tal como que el Uno (el Ser) se puede convertir en Dos, a la manera de un esquizofrénico, una anoréxica (una come y la otra devuelve), un transexual (uno se siente hombre, el «otro» mujer), etc, etc, etc. ¿De dónde procede esa segunda voz?

Que, en realidad, todos esos casos y otros más que voy a citar, sean en realidad víctimas del «intrusismo» de una entidad espiritual (comúnmente denominada «posesión»), daría una explicación lógica a estos fenómenos. El hombre que «quiere» ser mujer está, en realidad, poseído por el espíritu de una mujer, que quiere vestirse como tal. La esquizofrénica o el síndrome de la personalidad múltiple es el resultado de una o varias posesiones espirituales que se solapan con el verdadero Ser. Los masoquistas que disfrutan sintiendo dolor no están trabajando para el Ser de esa persona. La anoréxica, el depresivo o la víctima del síndrome bipolar son víctimas de la acción de ese «okupa» que le dice que está gorda, que le resta la energía o que le conduce a la euforia y la depresión. El político sin alma, ¿no será el resultado de una posesión espiritual en uno de tantos rituales masónicos-Iluminati? ¿no es cierto, como ya sabemos, que sin acudir a una de esas logias no se puede alcanzar ningún alto cargo? Hay pues, que vender el alma al diablo… Rendirse a él y «abrirle» la puerta; dejarse poseer.

Como sabéis, muchas personas que sobreviven a un estado de coma (mi hermano, por ejemplo), vuelven con la personalidad cambiada y muchos gustos diferentes al de quien atravesó ese trascendental momento en el que abandonaron su cuerpo-conciencia. ¿Qué tal si en ese momento una entidad espiritual hubiera tomado asiento en ese cuerpo sin alma? Tiene su lógica, ¿no? De todos es ya conocido que las personas trasplantadas (hígado, corazón) adquieren gustos y comportamientos de la persona que donó ese órgano. Así que…

La extendida homosexualidad hoy día se explica muy bien con la teoría de Calderón. El homosexual hombre se siente atraído por los hombres porque ha sido poseído por una mujer (de ahí que se comporte de manera tan femenina). La mujer que atraviesa un periodo de lesbianismo se siente atraída por las mujeres porque ha sido poseída por un hombre (de ahí que se comporte de manera masculina).

En el origen de estas posesiones puede haber un trauma (violaciones de pequeños, en un gran número de casos) y la acción de la droga. Como ya contó David Wilcock hace años, las drogas abren la puerta al mundo de lo no visto pero dejan también abierta la puerta de la glándula pineal a la entrada de espíritus. Todo aquel fumador de cannabis sabe perfectamente que la paranoia («todo el mundo me odia») es un pensamiento que aparece en muchas ocasiones al fumar hachís. También es de todos conocido que el movimiento gay nació en Nueva York en una época en la que se extendió el consumo del popper y de la heroína, por lo que bien podría haber sido ésta la puerta de entrada de esas entidades espirituales. La gran mayoría de los primeros gays norteamericanos fueron consumidores de drogas, al igual que en España se extendió la homosexualidad entre los consumidores de éxtasis y otras pastillas que impulsaban la sexualidad descontrolada.

Por cierto que si miramos a la cara a un yonqui y nos quitamos de los condicionamientos materialistas de nuestra sociedad, veremos a un Ser sin alma, sin fuerza vital, que bien podría encajar con el calificativo de «poseído».

Hasta aquí estamos hablando de casos aparentemente radicales pero todos, en mayor medida, mantenemos una lucha mayor o menor con un «diablillo» que nos torpedea, sabotea y nos separa de los demás cuando mejor nos sentimos. Es «ése que nos hace desconfiar», que nos impide entregarnos al amor, algo totalmente lógico porque, si algo teme Satán (dicho por los sufis) es El Amor entre Hombre y Mujer. Ese es el «bicho» que muchos tenemos (y tememos) y del que nos queremos librar, el que nos provoca comportamientos absurdos que ni nosotros mismos entendemos, el que se revuelve cuando vamos a vivir el Amor y por eso nos incita a alejarnos de quien amamos. Esos son los bichos que saben que ha llegado su final porque la Luz entra con toda su Fuerza en el Planeta.

En estos casos, y otros, nada mejor que citar al Altísimo con esa poderosísima invocación que se pronuncia: Al-lah, Al-lah, Al-lah.

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