General, Política actual, Profecias — 14 marzo, 2013 at 10:49 am

El nuevo Papa, jesuita y argentino: un rayito de esperanza

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Ni que decir tiene que cierta parte de la parroquia conspiranoica se ha lanzado a la yugular del Papa Bergoglio sin siquiera esperar a oír su primera decisión. Los conspiranoicos que han hecho de la negatividad su religión son la contraparte perfecta de los histéricos new age de la positividad: donde unos ven todo como un paso hacia lo peor, los otros serían capaces de dar palmitas tipo Flanders (Los Simpson) cuando les llevan al matadero.
Ambas posturas son, en realidad, muy cómodas, porque ponen el «piloto automático», y así se ahorran tener que analizar la cambiante realidad tal como es.
Quizás si ambos revisaran el concepto «ecuanimidad«…
Nuevo Papa argentino y jesuita. Dos novedades. De repente. Con la que está cayendo.
Por si no lo sabéis, las dos mayores corrientes dentro de la Teoría de la Conspiración como Amos del Mundo apuntan a los judíos, por un lado, y a los jesuitas, por otro.
Ambas corrientes confluyen en varios puntos: el guipuzcoano Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, perteneció a la secta de los «Alumbrados», precedente de los Iluminati de Baviera y, según algunos, era de ascendencia judía, mientras que los Iluminati conectan con el judaísmo a través de la Cábala.
Al nuevo Papa también se le ha achacado su relación con la dictadura militar de Videla, porque delató a cuatro curas rojos. OK. Estos son los datos. La polémica Compañía de Jesús pasa por ser los servicios de inteligencia de la Iglesia católica, no sólo como fuente de espionaje sino porque sus universidades son las mejores y, sobre todo, fuente de líderes políticos. Fueron expulsados en repetidas ocasiones de diferentes países por organizar conspiraciones y su Teología de Liberación fue el motor de las guerrillas izquierdistas de los 70 y 80 en Latinoamérica. (Aunque no todos los jesuitas se adscriben a esta ideología).
Antes de continuar, es preciso que conozcáis que, durante el cónclave, la policía italiana realizó una redada anticorrupción en Milán, la diócesis del papable con más posibilidades, Angelo Scola, que evidentemente fue una advertencia clara y debió influir en las votaciones, descartando a este seguro Iluminati. Es decir, que Bergoglio fue elegido con una «ayudita» de los buenos.
La iglesia católica está tan corrompida actualmente y la situación del Planeta es tan apremiante que cualquier cambio en el sentido de una regeneración generaría una inmediata concatenación de resultados positivos. Hablo, por supuesto, de una ayuda a la instalación del nuevo sistema monetario en el que el Vaticano, como gran poder financiero que es, tiene mucho que decir, por no decir su influencia entre los gobernantes católicos de todo el mundo.
Dado que la corrupción en el Vaticano es tan grande, sólo hay un poder dentro de la Iglesia suficientemente poderoso como realizar una regeneración: y esa es la Compañía de Jesús. ¿Quién puede detener mejor una conspiración que aquellos que saben de conspiraciones?
¿En qué me apoyo para esta afirmación?
Hace dos semanas, Benjamin Fulford habló de una batalla interna dentro de la Compañía de Jesús entre el anterior General, conocido como «Papa negro» (el nefasto Kolvenbach) y el actual (el español Adolfo Nicolás), dando a entender que se había producido un cisma dentro de este gran poder dentro de la Iglesia y en el sentido positivo, por lo que la elección del jesuita argentino nos llena de esperanzas. Por otro lado, la Compañía de Jesús ha conseguido, por primera vez en su historia, reunir los dos poderes dentro de su congregación (el Papado y el General de su Compañía) por lo que, para algunos conspiranoicos, esta será la prueba de que hay un «Papa negro».
Sin lanzar las campanas al vuelo y, como siempre, esperando que los hechos pongan a cada uno en su sitio, sólo un Poder fuerte podría conseguir la regeneración de la Iglesia… sin que le pasara lo de Juan Pablo I.
De momento, Bergoglio se ha posicionado claramente en contra de la Mafia Gay (veremos si hace una limpia en el Vaticano) y, en su primer discurso hizo una alusión velada al «fin del Mundo» (han ido a elegir Papa al «fin del mundo»).
Que hablen los hechos. En la caótica política italiana y en el propio Banco Vaticano podremos ver rápidamente cuál es la orientación del Papa Francisco, que vivía humildemente en su Argentina natal.

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