General, Opinión y Noticias Externas — 25 octubre, 2014 at 12:14 pm

Y el Verdadero Cambio de Conciencia era… ¡Volver a creer en el Bien!

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Al día siguiente de que el Embajador de la Familia del Dragón Rojo (nombre correcto, thanks, David) apareciera en público contestando las preguntas de la gente, el Vaticano anunció SORPRESIVAMENTE la digitalización de todos sus archivos y su publicación, progresiva, en Internet. El mismo día, insisto, apenas 24 horas después de que este representante de los «Maestros» hiciera público que el Jubileo está en camino, Putin sorprendió a propios y extraños al afirmar que «El Oso ruso no tiene por qué pedir permiso a nadie«. Para quien no esté versado en la Biblia esta frase le sonará a una bravuconada más del juego de la política, pero los que sí sepáis conoceréis al instante las resonancias al Libro de la Revelación de la Verdad (también conocido como «Apocalipis») en el que se alude a Rusia como «el oso del norte». Y no bastando con eso, Putin se descuelga con una serie de frases acusando directamente a Estados Unidos de dirigir Al Qaeda durante una reunión en Sochi.
Como os he ido explicando a lo largo de estos años, en el tablero geopolítico mundial no sólo es importante el hecho en sí (por ejem. desclasificación de los archivos vaticanos) sino el MOMENTO en que se dice. El hecho de que estas dos importantísimas declaraciones se produjeran el día después de que el representante de las familias que van a restituir el oro robado a la Humanidad a sus legítimos poseedores (es decir, nosotros, la Humanidad misma) ha de interpretarse, necesariamente, como un espaldarazo a las declaraciones de El Embajador.
Que estuvo perfectamente planeado, vaya.
Después de este descomunal anuncio, sólo una persona (Elena, desde Venezuela) me ha escrito para congratularse de la fabulosa noticia (de cualquier forma, valoro que no haya habido alegrías que no sean sinceras, ojo). No sólo eso: ayer en mi Facebook eran varias las personas que interpretaban las declaraciones de El Embajador en clave de «Nuevo Orden Mundial», es decir, que una vez más son los malos los que se van a reproducir a sí mismos.
Me pasa con mis propios amigos y mi familia; les comento las noticias que van apareciendo acerca de las mentiras que afloran y a las pocas semanas compruebo, horrorizado, ¡que se les ha olvidado lo que les conté!
Evidentemente, la presión de la negatividad en la que vivimos es muy intensa; tan intensa que es difícil salirse de ella para reconocer que algo grande se está «cociendo»: revelaciones sobre vida en Marte, la evidencia de que el terrorismo es un fake, la revitalización de Nicola Tesla y la energía libre, las cuentas secretas de la élite en todos los países, las evidencias de que las redes pedófilas están controladas por esa misma élite y, en fin, y sobre todo: las descomunales pruebas de que está emergiendo un nuevo sistema monetario para traer la Justicia al Planeta.
-«Pues no, son los malos que únicamente se disfrazan para traer el Nuevo Orden Mundial», me ha dicho algún conspiranoico.
-«¿Y Putin? ¿Y su enfrentamiento directo con los sionistas? ¿Y lo que está pasando en Ucrania? ¿Y la amenaza de Siria? ¿El enfrentamiento casi directo entre esas dos fuerzas?, le contesto.
Nada; las evidencias no hacen mella en este sector conspiranoico, y la razón no hay que buscarla en la ausencia de pruebas, no; al igual que los niegan la Verdad sobre el 11-S, el problema de los conspiranoicos que niegan la llegada del Bien a la Tierra tiene que ver con sus creencias, sus creencias fanáticas que niegan el Bien.
Un fanático no es más que una persona que funda toda su filosofía de vida en una sola idea, sin importar la realidad ahí fuera. Se siente cómodo con ella porque le evita tener que cuestionarse… a sí mismo.
Igual que la feminista funda toda su vida sobre su creencia de que el varón es malo por naturaleza, el defensor de la verdad oficial funda su vida sobre la obediencia a lo que la autoridad señala y el conspiranoico, sobre la de que el Mal no puede ser derrotado.
¿Por qué?
Porque un día, un trauma, le hizo perder la confianza en la Humanidad.
Es un fenómeno casi calcado a un desengaño amoroso: el trauma es tan grande que casi te inutiliza para volver a confiar. ¡Ese es el momento que la Humanidad afronta hoy día: volver a confiar tras darse cuenta de que estábamos gobernados por la mentira personificada!
Esa es la realidad que ahora mismo están afrontando (o van a tener que afrontar) millones de conspiranoicos alrededor del mundo que han acabado enganchados a la búsqueda de conspiraciones como una forma de vida, como un pasatiempo más, y si no hay… me las invento (verdad que sí, ¿señor McCartney?). Lo importante es seguir dando cuerda a lo que se ha convertido en un género de vida.
Como el más veterano de esta tribu, me veo en la obligación de recordarles a todos que este movimiento (este fenómeno cultural, podría decir incluso) nació con un fin: liberar a la Humanidad de la opresión en la que vive. La investigación de la mentira con la que nos torturan y la verdad que nos ocultan fue el MEDIO para conseguir ese FIN. ¡No es el Fin en sí mismo! ¡No es un pasatiempo para eternizarse! Muchos, lamentablemente, están convirtiendo el Medio en un Fin, olvidando cuál era el objetivo de este descomunal esfuerzo colectivo.
La investigación sobre la Conspiración de la Historia fue la vía para deslegitimar el sistema y posibilitar la llegada de la Justicia al Planeta. Y la vía para que llegue esa Justicia es, sin ningún género de dudas, el sistema monetario; puedes estar interesado en la educación (que es un tema importantísimo), puedes estar interesado en los extraterrestres (a mí me lo vas a contar), te pueden apasionar la historia de la Atlántida y los anunnakis (como a mí), el control mental a través de los ídolos, los chemtrails y por supuesto el 11-S; todos esos temas son muy importantes pero para que se acabe con la tortura y la censura que padecemos, primero ha de cambiar el sistema monetario y ahora, por fin, tenemos evidencias de cuál es el camino correcto.
Nos están enseñando la puerta de salida de la prisión… y hay algunos que, asustados y traumatizados después de siglos, prefieren quedarse resguardaditos en su bien conocida celda que dar un paso adelante…
Por eso, evidentemente, muchos van a afrontar una profunda crisis en estas semanas y meses porque cuando el ser humano desprecia las evidencias y prefiere la tortura (Síndrome de Estocolmo), el alma deja de producir energía (depresión) y genera fenómenos extraños… como los pitidos en los oídos.
«¿No me quieres escuchar? ¡Pues toma!», dice el alma.
En paralelo asimétrico, existe otra gente que sigue esperando
que, de repente, nos vamos a despertar en un nuevo mundo, sin tener que hacer nada ni afrontar la realidad del infierno en el que vivimos. Aún hoy hay gente que todavía piensa que «de repente, nuestro ADN se va activar» y así se solucionarán todos los problemas. Si los otros se han quedado colgados, éstos…
La realidad es que ese CAMBIO DE CONCIENCIA que tanta gente esperaba para el 2012 (¿ya no os acordáis, amigos?) consistía en algo bastante diferente que las sonrisitas falaces y los abracitos mientras nos roban la Libertad, la Justicia, la Dignidad Y EL DINERO. El verdadero CAMBIO DE CONCIENCIA consistía, por un lado, en darse cuenta de que el Planeta estaba gobernado por el Mal (de ahí que los conspiranoicos fueran en realidad los que lo estaban llevando a cabo, fijaos la paradoja); y en segundo término, EN VOLVER A CONFIAR EN EL BIEN cuando llegara. Es decir, AHORA.
Así pues, muchísima gente que se cree «despierta» en realidad está más dormida que aquellos a los que esta gente mira por encima del hombro, por la sencilla razón de que hasta que no te des cuenta de que el Planeta ha estado gobernado por el mal ¡ni siquiera vas a apreciar que ahora llega el Bien!
Y lo mejor de todo es que El Embajador casi que ha reconocido que está hablando como emisario de la Jerarquía espiritual. ¡Lo que la New Age estaba esperando!
Los más radicales New Age y los más radicales conspiranoicos son fenómenos complementarios, como el yin y el yang: los positivistas a machamartillo y los negativistas aún a pesar de que les enseñen el camino del paraíso.
Es duro decirlo pero es así: para llegar a comprender el maravilloso cambio que se avecina, es preciso entrar en una crisis interior y reconocer el autoengaño en el que se ha vivido y las válvulas de escape que nos hemos montado para no ver la realidad (bastante comprensible, por otra parte). Es preciso reconocer el mal para volver a creer en el Bien, y en eso consiste la buena noticia: una vez que uno asume que el Planeta ha estado gobernado por fuerzas venenosas, la evidencia de que el Bien existe, ¡aflora sola! ¡El mal no es creador, pero el Bien, sí!
Puede que tardes unos minutos de tremenda oscuridad, pero aflorará, y en esos momentos comprenderás las cosas que has hecho, por qué las has hecho y las que no volverás a hacer.
En ese momento, sentirás a Dios en tu interior. (Lo cual no quiere decir que te creas dios como han malinterpretado muchos falsos gurús new age).
Me temo que hasta que cada uno no pase por este proceso no podrá comprender la magnificencia de lo que está llegando y el asunto es que la Fuerza que llega es tan poderosa que si colocas una barrera para no sentirlo tu alma (¡que sí sabe!) te lanzará algún potente mensaje en forma de desarreglo psicosomático… Tiempo al tiempo.
Os dejo con un vídeo en el que explico el fenómeno de la Desconfianza.
PD. Los negativistas a ultranza y los fanáticos positivistas cumplen tan perfectamente la ley del Tao (complementariedad) que si uno de los grupos se moviera un poco de su fanatismo, el otro, inmediatamente lo haría, ¡por la propia ley del yin yang!