Historia oculta — 22 enero, 2016 at 4:19 pm

Los timos de Urdangarín se relatan en el libro «Gangs de Nueva York» ¡de 1927!

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Nueva York fue, ha sido y sigue siendo un nido de piratas.
De la lectura del extraordinario libro «Gangs de Nueva York» (en el que se basó Scorsese para su decepcionante película), se extraen muchísimas conclusiones, y os voy a dejar algunas.
La primera de todas: que -como vengo diciendo- los piratas entraron en tierra firme convirtiéndose en las bandas y mafias modernas mediante el concepto de «piratas de río» que se describe estupendamente en este libro de 1927 (aclamado por Borges, entre otros).
Que el mayor antro de piratería del siglo XIX fuera, al mismo tiempo, el lugar donde se creó el mercado de valores más importante de la era moderna no es casual, máxime cuando nos enteramos que en la isla de Manhattan, donde ahora está Wall Street, había un mercado de compra-venta de esclavos. Que cada cual saque sus propias conclusiones… La palabra «bankster» va a estar mejor traída de lo que muchos imaginaban…
En este pormenorizado relato, plagado de nombres y crímenes, se detallan las conexiones entre los gángsters y los políticos que crearon lo dos partidos que todavía hoy gobiernan.
Tabernas, juego, prostitución y drogas son actividades que han ido unidas desde el principio. Y por cierto que las palabras «bar» y «abogado» en inglés se escriben igual… Timos como drogar con cloroformo a la víctima eran ya usuales en el siglo XIX, pero el libro deja claro que los bandidos estaban a las órdenes de los «peristas»; es decir, los compradores de la mercancía robada, que eran judíos. (Por cierto que el personaje de la película Zelig, de Woody Allen, existió en realidad, y era un mafioso que se camelaba a los jueces lloriqueando…).
Pero lo que me ha hecho reír a carcajadas es el siguiente timo practicado por los mafiosos: «… Algunos organizaban bailes y actos sociales, y recurrían a la intimidación para obligar a los comerciantes y hombres de negocios a que asistieran.Éstos eran métodos generalmente adoptados por los gángsters, y era algo muy habitual que uno de esos matones creara una asociación donde él era el único miembro, para luego dedicarse a tantos eventos sociales como lo permitiera a la temporada. Una de estas sociedades más célebres fue Biff Ellison Association, compuesta exclusivamente por Ellison. Él patrocinaba tres eventos al año en Tammany Hall. Por sus gestiones recibía unos ingresos anuales de tres mil dólares, que no era poco en la época, lo que le permitía llevar un lujoso estilo de vida». ¡Igual que lo de Urdangarín! ¡El tal Diego Torres conocía las prácticas mafiosas que se llevan a cabo desde hace dos siglos!
Si podéis encontrar este libro, pasaréis unas horas muy entretenidas.

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