Espiritualidad — 24 septiembre, 2017 at 8:00 am

La teoría rafapaliana de los sueños

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En estos días en que estoy escribiendo mi siguiente libro, que va sobre salud mental, he juntado varias piezas en el mundo referidas al mundo de la mente y he acabado desembocando en lo que (creo) es la explicación definitiva para el mundo de los sueños y del inconsciente. Lo que estás a punto de leer es mi propia teoría: la “teoría rafapaliana de los sueños”, sujeta a crítica, por supuesto. Ahí va.
La función de la mente es comprender la realidad. Vendría a ser el motor de búsqueda de nuestro sistema operativo que analiza los archivos, los clasifica y obtiene el más adecuado para lo que necesitamos en cada momento y en función de una conexión entre esas experiencias y personas por varios factores: “temática”, “lugar”, “emocional”, “edad a la que vives la experiencia, grado de inocencia”, etc, etc. Por más que los meditadores traten de “desactivarla”, a lo máximo que se puede llegar es a pensar con claridad, haciendo que los pensamientos vayan de forma más ordenada y no acelerada. La mente sólo se detiene cuando nos morimos o entramos en muerte cerebral.
Desde esta perspectiva, la locura es fácil de explicar: un suceso traumático que nuestra mente no puede comprender, hace que el alma entre en estado de pánico y, a su vez, la mente colapse; se quede dando vueltas al suceso sin hallarle explicación, de la misma manera que los antiguos discos de vinilo se quedaban “rallados” emitiendo el mismo sonido, sin cambiar de surco. Esa es la explicación por la que los locos repiten las mismas cosas y hablan del mismo tema: sus mentes entraron en estado de shock y su mente se quedó en un laberinto del que no logró salir.
La locura es el ejemplo más extremo, pero en una sociedad completamente demencial como la que vivimos, todos los días se nos presentan situaciones injustas, incomprensibles, en la que nos dañan o se aprovechan de nosotros (dado el vampirismo reinante); todos los días hay situaciones estresantes y/o traumáticas que, dado el caudal de información y estrés no somos capaces de procesar. Bien porque no queramos o porque no podamos asumir las situaciones.
Esto, en el lado más negativo, pero en general hay demasiada información para que podamos procesarla toda, de manera que una parte de ella va a parar al inconsciente.
¿Qué ocurre con la mente (la consciencia, el motor de búsqueda de nuestra memoria) cuando nos vamos a dormir? ¿A dónde va?
Muy sencillo: sigue actuando, en el estado inconsciente, en el mundo de los sueños, para encontrar respuestas a las preguntas, dudas, traumas, inseguridades o decisiones que debemos resolver en el mundo “despierto”. Y nos contesta (cuando le preguntamos) en base a metáforas/películas en la que los actores de esas películas son los caracteres/roles de las personas que conoces y las situaciones que has vivido.
Es decir (con el ejemplo ya conocido de la asignatura pendiente de tu época escolar o universitaria) que la mente utilizará la angustia que te suponían los exámenes para ejemplificarte lo que tienes que hacer en un examen que la vida te propone, recreando una situación similar en el mundo del sueño, donde tus compañeros y profesores representan papeles simbólicos de los personajes de tu vida real, del presente.
Así pues, sólo uno mismo puede conocer realmente el significado de los sueños * porque el valor que hemos dado a cada una de las personas que han pasado por nuestra vida y las situaciones que hemos vivido sólo lo conoce uno (si ha meditado y entendido el propósito de su vida, claro). Vendrían a ser como las “tags” o “categorías” mediante las cuales, has guardado esas experiencias en tu memoria y que son utilizadas por tu sistema operativo (tu mente, la inconsciente, en este caso) para enviarte una metáfora con la que comprender la realidad que estás viviendo.
Según mi experiencia durante ya casi 20 años soñando conscientemente (y analizando mis sueños en correspondencia con la vida real), cuanto más sincero eres contigo mismo y menos te autoengañes en la vida real, más sencillos de interpretar y “directos” serán los sueños. Al final, acaban siendo muy parecidos a lo que vives en estado de vigilia y prácticamente no tienes que interpretarlos.
Ello es así por una razón:
1-Cuanto más falso y más te autoengañes, más le costará a tu “sistema operativo” (mente), ordenar tus archivos (memoria). Esto es fácilmente comprensible para cualquiera que sepa un mínimo de informática y comprenda cómo funciona el sistema de defragmentación del disco duro en Windows que elimina archivos dañados y/o inservibles que dificultan el sistema de memoria y la ralentizan. Nuestra mente sería algo parecido: una mente que funciona en diferentes modos (personajes) en el día a día, hace que su memoria se compartimentalice (se fragmente) y no se comunique entre sí, de manera que, cuando llegue el mundo de los sueños (donde la supraconciencia le dice la verdad a nuestro alma), la mente en el inconsciente generará unas historias/películas/metáforas muy alejadas de la comprensión de sí misma en el consciente; en esos pocos minutos cuando te medio-despiertas y puedes recordar lo que has soñado. En definitiva: una persona que se autoengaña, actúa desde un personaje o máscara o miente a los demás vive en una desconexión entre la consciencia y la inconsciencia porque hay una incoherencia, una mente dividida.
Dicho esto, tengo que decir que durante los años más duros de la adolescencia/juventud me negué a recordar mis sueños (yo creía que me negué a soñar, pero soñar, soñamos siempre) hasta el momento en el que decidí a ver la realidad completa e, inmediatamente, empecé a recordar los sueños por la mañana. O sea, que es una decisión.
Ahora os tengo que contar que varios amigos (tres o cuatro) que fumaban hachís diaria e ininterrumpidamente durante 10-20 o 30 años me contaron que cuando decidieron dejarlo empezaron a tener sueños, y que no los tenían desde hacía mucho mucho tiempo. No sé si esto ocurre así con otras drogas (como la cocaína y la heroína) pero también me han contado que les sucede lo mismo a las personas que están medicadas con drogas “psiquiátricas” como las benzodiacepinas.
Sé que son muy pocos casos para validar esta teoría pero voy a seguir con esta hipótesis.
Si esto que digo se confirmara como cierto, avalaría lo que estoy diciendo: las drogas (legales o ilegales) sedan tu mente o la separan de esta realidad, por lo que es comprensible que el sistema de archivos de esas personas se vuelva caótico cuando sueñan y no consigas acordarse de ellos.
Hago una excepción en esta afirmación con las drogas psicodélicas, porque, en sí mismas, te conectan con ese mismo mundo de los sueños, de manera que los consumidores conscientes de esas drogas ya viven en ese mundo aunque es posible que, por eso mismo, puedan ver afectada su capacidad para dormir: el insomnio vendría a ser un mensaje de la mente en el que vendría a decir que “no le hace falta” ese sueño. Esto va para las muchas personas que actualmente están consumiendo ayahuasca con mucha asiduidad: si lanzas tu estado de vigilia al mundo onírico con mucha frecuencia, ¿qué ocurrirá con tu mundo onírico? (Recuerda que uno de los principios de la vida es la simetría). Obviamente, si tu estado de vigilia es reemplazado por el mundo de los sueños, cuando vayas al mundo de los sueños, te quedarás en estado de vigilia; es decir, insomnio.
Por último, y siguiendo esta misma hipótesis creo que las personas que mienten y se autoengañan tienen muchas más posibilidades de tener alzheimer cuando sean mayores, por la misma razón: a base de mentirse, su sistema de archivos estará tan fragmentado cuando sean viejos, que ya no podrá “decir” donde está tal o cual memoria.
PD: De acuerdo a mi teoría, las personas que siguen esta página que se han vuelto independentistas (“estado a la contra”), o no se acuerdan de los sueños, o están soñando pesadillas o no los entienden en estos días porque jamás una persona que actúa “a la contra” puede estar en paz con su conciencia, porque la conciencia actúa a favor del Bien. Estoy dispuesto a publicar los sueños de esas personas sean o no acordes a mi teoría, si me los envían y son sinceras.
*Se puede ayudar a una persona a interpretar sus sueños pero en último caso es sólo uno quien puede entenderlos hasta el final. Un manipulador (mago negro) al que le cuentes tus sueños te puede controlar por completo porque ahí residen todos tus miedos.