España — 17 mayo, 2019 at 1:33 pm

El CNI (con toda probabilidad) vigilará de la limpieza de las próximas elecciones

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Una lectura sosegada y de la tremenda trascendencia de la noticia de El Confidencial sobre los fallos en las pruebas de escrutinio de las próximas elecciones que la empresa Scytl está llevando a cabo me lleva a una serie de consideraciones, subjetivas, y por tanto, susceptibles de error, pero que me parece debéis meditar.
La primera, innegable, es que hay una preocupación dentro de la Administración de que una EMPRESA MANIFIESTAMENTE INDEPENDENTISTA (que manipuló el resultado de las elecciones a la Cámara de Comercio catalana), como Scytl, se encargue del escrutinio de tres procesos electorales tan importantes como estas europeas, municipales y autonómicas.
Hace unos pocos días, me leí, enterito, el BOE de la creación del famoso «subcomité de seguridad de la información de los resultados provisionales de procesos electorales» que Sánchez creó unos días antes de las elecciones y que es la auténtica «caja negra» del más que posible fraude electoral. En definitiva, hay una serie de autoridades (bastante confusas) técnicas, administrativas y políticas que, bajo la excusa de la seguridad, se interponen entre las actas de los resultados y la publicación de las mismas, para mal (puesto que pueden adulterar el sentido de las votaciones) y para bien (puesto que, estando alerta, pueden detectar el hackeo).
El problema (para los conspiradores) es que hemos «levantado la liebre» y, evidentemente, hay patriotas en el CNI que ahora tienen la excusa perfecta para auditar el sistema electoral de Scytl que, como digo, estaba bajo muchísimas sospechas. El que el sistema haya fallado en las pruebas quiere decir, entre otras cosas que, bajo la atenta mirada del CNI, han tenido que mostrarlo tal cual es y los datos no han llegado correctamente a destino. En otras palabras: que les han pillado, y han colocado a los expertos en criptografía, y eso, queridos amigos, son palabras mayores, porque para esos talentos detectar el fraude, con las pistas que les hemos dejado, es PAN COMIDO.
Al habla con un funcionario de la Administración con bastante experiencia, me ha comentado que los servicios de inteligencia españoles «son muy buenos, y van a dejar puertas en el programa para monitorear su funcionamiento».
En otras palabras, que los conspiradores van a tener muy pero que muy difícil volver a robar las elecciones.
Montar un sistema informático lleva su tiempo, y que sean capaces de replicar el hackeo, con los ojos del CNI sobre ellos, se me antoja altamente complicado, por no decir imposible. Nadie en su sano juicio se arriesgaría a ir la cárcel con tanta probabilidad.
Por lo tanto, si los votantes de Vox superan el cabreo de la decepción por el robo sufrido, y vuelven a votar, esta vez sí habrá unos resultados más o menos lógicos (aunque en el País Vasco, Cataluña y Valencia es muy posible que haya más pucherazos en los colegios), con lo que la diferencia entre los habidos el 28A y el 26M dejará en evidencia el pucherazo.
De esa manera, Pedro Sánchez se habrá disparado en el pie.
PD: Un consejo, hay que descreer de los resultados provisionales y esperar a los finales, e incluso, a las reclamaciones en base a las actas, porque, según me cuentan, Vox va a estar mucho más al tanto del recuento.

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