Política actual — 17 octubre, 2019 at 8:16 am

Los banqueros advierten de que las empresas que no se adhieran a la paranoia del cambio climático entrarán en bancarrota, al tiempo que se evidencia que están financiando un movimiento de protesta profesionalizada

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La paranoia del cambio climático por CO2 se está convirtiendo en el eje central de la política globalista, en estos últimos días del capitalismo (como ya dice la prensa oficial).
Desde Inglaterra nos llegan dos noticias que ejemplifican el cariz histérico que están tomando los acontecimientos.
Por un lado, el presidente del Banco de Inglaterra afirma que «las grandes compañías que ignoren la ‘¿crisis climatológica?´ irán a la bancarrota». ¿Por qué?, os preguntaréis todos; ¿qué tendrá que ver una cosa con la otra? Pues porque los inversores escaparán de sus acciones y harán que quiebren.
Estas apocalípticas declaraciones hay que entenderlas en el contexto del esperado crack final de la bolsa y, bajo mi punto de vista, es el argumentario que la prensa oficial está preparando para cuando este ocurra: «han quebrado porque se negaban a tomar medidas contra el cambio climático». Lo cual, evidentemente, indica lo cerca que estamos de que ello ocurra.
Por otro lado, el diario inglés «The Mail on Sunday» ha averiguado que los activistas del movimiento «anticambio climático» «Extinction Rebels» (Rebeldes ante la extinción), del cual, evidentemente, la «niña del exorcista» Greta Thunberg es su máximo exponente, están recibiendo 400 libras a la semana por su profesionalizada protesta, de donantes como George Soros, la familia del banquero John Getty, el hijo ded la diseñadora Vivien Westwood o el grupo de rock, Radiohead.
Nos encontramos, pues, ante una acción prototípica de este «final de estos tiempos», en el que (al igual que en Cataluña), los que protestan y los culpables de las protestas tienen el mismo mensaje, y trabajan coordinados abiertamente.
Ya que estamos, os cuento una anécdota revelada por un amigo que acudió recientemente a una charla-coloquio sobre el cambio climático en la que estaba una ex diputada de Podemos, llamada Lorena Ruiz Huerta, en la que un señor de entre el público le preguntó cómo era posible que tuvieran la misma posición ante un tema que sus enemigos naturales, los banqueros del Banco Santander y toda la élite financiera del Planeta. El guirigay que se armó para evitar ese jaque mate ejemplifica la incómoda situación en la que se encuentra actualmente la izquierda revolucionaria de todo el Planeta.

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