General, Opinión y Noticias Externas — 11 agosto, 2010 at 12:09 pm

La cruda realidad de la injusticia, en Lavapiés… y el 10-10-210

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Ayer, iba a casa de mi amigo Mario para devolverle una mochila que me había prestado cuando vi a dos policías secretas zarandeando a un africano por no llevar papeles. Me quedé mirando un poco la escena y decidí seguir caminando, pero no pude evitar volver la vista atrás y comprobar que el negro chillaba, en perfecto español, ante el atropello que estaba sufriendo.
-«Cobardes!, ¡Es un Ser Humano!, ¿A que no tenéis huevos para detener a los banqueros!»- les chillé, ante su mirada reprobatoria.
Continué andando unos metros y vi como llegaban dos coches de policía más, con lo que en total eran seis policías armados contra un pobre ser humano. Aquello ya me pareció demasiado y desandé los sesenta metros que había caminado para ofrecerle al africano mi número de teléfono por si necesitaba un testigo de los malos tratos que estaba sufriendo.
Ahí fue cuando los policías se me encararon y me dijeron que me marchara de allí, a lo que yo me negué, alegando que soy un ciudadano de este país. Uno, el más descerebrado, se me encaró y me amenazó con agredirme, a lo que yo le repliqué: «eso me lo dices porque llevas uniforme, si no, no serías capaz». Continuó acechándome y yo replicándoles por la injusticia que estaban cometiendo, hasta que me di la vuelta y eché a andar. Me siguieron, salieron del coche, me pidieron la documentación, les dije que me la había robado la policía catalana y me llevaron a comisaría de la calle Leganitos. Por el camino, el que parecía el jefe, me lanzó un par de insultos, a los que no repliqué porque sabía que estaba buscando una excusa para lanzarme un codazo. Únicamente le hablé de la Constitución: «está muy claro para lo que sirve».
Al llegar a la comisaría, traté de llamar a mi amigo Mario para que no se preocupara pero el más descerebrado de todos, que reiteradamente expresó sus ganas de golpearme («Sé donde vives», me llegó a decir), me quitó el teléfono. En la comisaría, comprobaron mis datos. «¿Y Rockefeller quién es»», me preguntó el zoquete con uniforme. (No sé por qué, como les había contado algo del 11M, explicando a lo que me dedicaba, lo asocié a eso).
-[Como para explicarle a éste quién es Rockefeller]. Y me quedé callado.
Salí de la comisaría tras una nueva amenaza del esbirro del Mal y me quedé pensando: «¿Y éste por qué me pregunta por Rockefeller?». ¡Gilipollas de mí!; ¡En mi expediente de pérdida del DNI estaba el nombre de Rockefeller! ¡Si le hubiera tirado de la lengua al zoquete!
En fin, hoy, con la tristeza de vivir en el mundo en que vivimos, en el que los cobardes y malvados ostentan el Poder y lo emplean impunemente contra los indefensos, me marco el 10-10-2010 como la fecha de mi último intento por salvar esta porquería. Después de que venga David Icke a Barcelona, iniciaré un largo viaje (probablemente a la India) y abandonaré la reivindicación política (seguramente, por la promoción de los motores de Energía Libre). Si las 218.000 personas que siguen este blog mensualmente y no mueven el culo, no lo hacen el 10-10-2010, me consideraré liberado de toda responsabilidad para con la Humanidad y viviré estos años que quedan hasta el 2012 viajando y gozando.
Mi labor está a punto de concluir. Más ya no puedo hacer.
PD: Están abiertos los comentarios.