General, Historia oculta — 21 enero, 2014 at 11:59 am

La rebelión de Michoacán saca a la luz cómo nacieron los Estados: fue el terror prefabricado su origen

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Quizás no lo hayáis visto, pero deberíais; el relato del heroico médico de Michoacán, Méjico, no sólo es una descripción de una batalla que enaltece la dignidad humana sino que, al tiempo que nos cuenta lo que está sucediendo allí, ¡podemos enterarnos de cómo surgió el «Estado»; todos los Estados! Al describir cómo una región cae en el caos y desaparece la Ley y la Autoridad, se nos cuenta cómo se instaura otro estado.

Resumiendo: al desaparecer el Estado, una banda de criminales perfectamente organizados (evidentemente, dirigidos por otro poder mayor, posiblemente una logia) toman el mando de unas poblaciones tras deshacerse de otra pandilla de criminales y, bajo el pretexto de asegurar el tráfico de una sustancia (en este caso, la cocaína), convencen a la población de que no interferirán con su vida diaria.

Tiempo más tarde, comienzan a matar a vecinos y a violar a sus hijas (¡de 11 años!: ¿no os recuerda al «derecho de pernada» del feudalismo?), hundiendo al pueblo en el terror hasta que aceptan su autoridad para ¡darles seguridad! ¡Exactamente igual que la Operación Gladio y el concepto mismo de policía y ejército!

Acto seguido, comienzan a cobrarles impuestos por cualquier cosa: vender en un mercado, acudir al colegio, brindarles «seguridad»…

Así se crearon los estados: los criminales dirigidos por los señores feudales mataron a nuestros antepasados (mediante pandillas de «forajidos» que ellos mismos controlaban como en el «Salvaje Oeste») y de esta manera asumieron la necesidad de un «sheriff», un policía.

Cuando ya habían sucumbido ante el esquema «acción-reacción-solución», les obligaron a pagarles impuestos por cualquier cosa.

No olvidéis que la palabra original del vocablo «impuesto» es un «tributo», es decir, un acto de veneración a un dios (con minúscula, por supuesto). Cada vez que un pueblo vencía a otro, el perdedor rendía tributo a su «dios» y debía pagar un impuesto.