Política actual — 2 junio, 2020 at 11:01 am

Las numerosas inconsistencias del relato oficial sobre la muerte de George Floyd confirman que nos encontramos ante una operación psicológica para causar el caos

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Como estaba cantado, han aparecido una gran cantidad de inconsistencias en la versión oficial de este asesinato de un policía tan bien grabado: ¿alguien puede entender que un policía cometa un acción tan brutal como ésta con una cámara delante? ¿Quién la grabó? ¿Por qué en otros vídeos que hay no se ve a la persona que grabó las imágenes? ¿Por qué se veía en el primer vídeo (ahora borrado) a dos personas vestidas de militares (con sus chalecos antibalas) bajando de la ambulancia que se lo llevó?


Sobre la real identidad de los policías implicados (y si son de verdad policías de Minneapolis, o agentes de la CIA encubiertos) existen todavía muchas dudas, pero la web Whatdoesitmean apunta hacia esta segunda opción, con vínculos a una célula con origen en el sur de China y Laos, llamados Hmong. Lo «mejor de todo» es que la cara del agente detenido por el asesinato, de nombre de Dereck Chauvin, no coincide con la foto oficial del citado agente de la policía de Minneápolis. Quizás por ello le han cambiado de cárcel en varias ocasiones ya: ¿esperan otro suicidio como el de Jeffrey Epstein? (Por cierto, que la segunda autopsia a George Floyd la ha realizado el mismo forense que realizó la del magnate judío que apareció muerto en una celda).
Lo que sí se sabe es que el alcalde de Minneapolis es un demócrata, fanático de Hillary Clinton, que muy probablemente ha participado en esta operación psicológica. Por supuesto, es judío.

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